6 octubre, 2022 admin

El Rechazo opuso el reconocimiento de la igualdad al reconocimiento de la diferencia, desarmando la interpretación del malestar con que había avanzado la izquierda desde el año 2019 en adelante.

Podemos caracterizar la experiencia social del malestar como una inquietud constante, molesta y difusa. Se trata de una experiencia tan vaga como totalizante. “Algo anda mal”, decimos. Pero no sabemos describir con claridad aquello que nos molesta. Tampoco las razones por las que eso ocurre. Nos experimentamos como si estuviéramos exiliados en nuestro país, solos en medio de nuestra comunidad, impotentes, insignificantes, aburridos, ansiosos, resentidos, rabiosos, abandonados a nuestra suerte. Nos sentimos incapaces de construir con otros una relación satisfactoria, una existencia amable. Percibimos una molestia generalizada que no siempre sabemos interpretar. La experiencia social del malestar impregna nuestras relaciones sociales y la percepción que tenemos de nosotros mismos. El malestar nos desempodera y daña nuestra autoconfianza, nuestro autorrespeto y nuestra autoestima.

Entender adecuadamente el malestar social es el primer paso para sobreponerse al mismo. Y en esta tarea juegan un papel fundamental los discursos que interpretan políticamente la vida social y las biografías personales. La vida despolitizada se encuentra fuera de nuestra decisión, no tenemos control sobre ella. Desde las diferentes formas de la esclavitud a las distintas manifestaciones de la alienación, la despolitización de la vida es correlativa a la emergencia del malestar. Inversamente, el malestar tiende a disminuir cuando la vida se politiza y aumenta nuestra percepción de control sobre ella.

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Juan Pablo Correa Salinas
Psicólogo Social
Socio SOCHIPSICO

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